Capítulo 43 La fragilidad del límite

La tarde se extinguía tras los ventanales del despacho, tiñendo el aire de un color cobrizo y ceniza. El silencio era total, solo roto por el suave crepitar de la chimenea que Alejandro había encendido, buscando un refugio contra el frío que, últimamente, parecía emanar de las mismas paredes de su h...

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