Capítulo 52 Su verdugo

—¿Cuánto le pagaron por traicionarme, Mauricio? —La voz de Alejandro no fue un grito, sino un siseo que cortó el aire del despacho con la precisión de una navaja, cargado de una ponzoña que no conocía límites

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Mauricio, el hombre que había sido la sombra, el escudo y la mano ejecutora de los Villar...

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