Capítulo 28 Cuando el peligro aprendió su dirección

La tarde se instaló dentro de la suite como una amenaza callada.

Camila había intentado leer. El libro seguía abierto en la misma página desde hacía casi una hora. Las palabras se le escapaban. Cada vez que el teléfono de Dante vibraba sobre la mesa de madera oscura, el estómago se le encogía antes...

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