Capítulo 32 El silencio de los que planean

La mañana siguiente se instaló con una calma engañosa.

Camila despertó otra vez enredada en Dante. El brazo de él seguía rodeándole la cintura, la mano abierta sobre su vientre, la respiración profunda contra su nuca. El cuerpo le dolía de una forma dulce y profunda, recuerdo del sexo lento de la n...

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