Capítulo 37 Los primeros días de una jaula con la puerta abierta

Los días siguientes se deslizaron con una lentitud casi irreal.

Camila despertaba cada mañana esperando el peso del miedo… y no llegaba. El cuerpo de Dante seguía siendo lo primero que sentía: el brazo alrededor de su cintura, la respiración contra su nuca, el calor constante. Pero el tercer ocupan...

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