Capítulo 38 Las grietas por donde entra la luz (y las que todavía duelen)

Habían pasado once días desde que Dante le ofreció la puerta abierta.

Camila lo sabía porque había empezado a contarlos en silencio, casi sin querer. Once mañanas despertando sin el nudo inmediato del miedo. Once desayunos en los que él la sentaba en su regazo o, al menos, no permitía que hubiera m...

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