Capítulo 45 Lo que se queda cuando ya no hay a quién escapar

Habían pasado doce días desde la primera vez que bajaron juntos a la calle.

Doce días en los que la suite había empezado a acumular pruebas pequeñas y silenciosas de que Camila ya no era solo una invitada bajo protección. Un segundo cepillo de dientes en el baño. Una pila de libros sobre la mesa ba...

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