Capítulo 46 Lo que se vuelve irreversible cuando ya no hay a quién huir

Habían pasado diecisiete días desde que Camila eligió quedarse

y once desde que Dante le abrió los cajones del vestidor.

Once días en los que la suite había empezado a acumular pruebas silenciosas de que ella ya no era una presencia temporal. Un segundo par de zapatillas junto a la puerta. Una crem...

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