Capítulo 47 El peso de las llaves cuando ya no hay excusa para quedarse

Habían pasado cuatro días desde que Dante le entregó las llaves.

Cuatro días en los que el metal frío en el bolsillo de Camila se había convertido en una presencia constante, casi viva. Las tocaba sin querer mientras caminaba por la suite. Las sentía cuando se sentaba. Las recordaba cada vez que mi...

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