Capítulo 54 Lo que se sostiene cuando el reloj ya no es el enemigo

Habían pasado cincuenta y dos días desde que Camila recibió las llaves

y dieciocho desde la primera clase del curso.

Dieciocho días en los que los martes, jueves y sábados se habían convertido en una cicatriz suave dentro de la rutina de la suite. Ya no había el silencio absoluto de las primeras sa...

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