Capítulo 7 Fuego
NISH
FUEGO
—¡Nish! —escuché que alguien me llamó. Iba saliendo de mi última clase.
Volteé a ver al susodicho:
Dalton.
Dalton llega y me sonríe como tonto.
—Dalton —lo saludé, terminé de meter mis cosas al bolso y salí a los pasillos.
—¿Cómo estás, Nish? —me pregunta detrás de mi. Dalton era un poco bajo, su pelo era rizado en negro y usaba lentes. Él siempre me seguía desde que tengo uso de razón. Es decir, creo que nunca me supera. —Supe lo que le pasó a Max. Es triste.
—Ya lo sé —le respondí para no ser descortés. A lo lejos noté a Emma, caminaba hacia la salida con un libro en sus manos. Noté que chocó con un grupo de chicos haciendo que su libro cayera al piso. Los chicos solo se rieron de ella y ni siquiera le habían recogido el libro.
De pronto sentí como un dejà vú, me miré a mí y a Max, él me había tirado mis libros sin querer pero ni siquiera se había tomado la molestia de recogerlos.
Sacudí mi cabeza y alejé esos recuerdos de mí porque ya no valían nada. Ahora Max estaba muerto y creo que lo perdono.
—Siempre esos chicos ricos —comenta Dalton mirando la escena. Me acerqué a Emma y le recogí el libro. Ella me mira, yo la miro.
—G-gracias —tartamudeó tomando el libro y yéndose lo más lejos posible de mí.
¿Acaso le he hecho algo malo?
—Dalton, me iré a casa —le di una última sonrisa y me alejé de él, pero sabía que él no se iría así tan fácil.
—Espera, Nish, tengo días de no verte —lo escuché detrás de mi. Salí a la carretera.
—Platicamos mañana, ¿si? Justo ahora tengo prisa.
La única persona que podría liberarme de Dalton era...
—¡Loren! —la llamé, estaba a unos metros hablando con Davis. A pesar de que me sentía mal por interrumpirla era la única manera de deshacerme de Dalton. Sé que sonaba feo y quizás descortés, pero el chico que venía detrás de mí era muy insistente.
Loren me mira.
—Nish, no te vi en todo el día —me dice cuando llegué donde ella.
—Estuve casi todo el día con Jinni —respondí, haciéndole una seña para que viera detrás de mí.
—Hola, Lorena —Dalton se pone a la par mía y saluda a Loren. Él siempre la molesta.
—Es Loren —reprocha ella— Si nos disculpas, Dalton, tengo cosas que hablar con mi amiga.
—¿Qué hay, amigo? —Dalton saluda a Davis pero Davis lo ve como poca cosa y lo ignora para después dirigirse a Loren:
—Te espero en el auto. Si quieres invita a Nish. Tenemos que despejarnos la mente —Davis nos guiña el ojo para después adentrarse en su flamante coche.
Sentí pena por Dalton.
Iba a hablar pero Dalton se me adelantó:
—¿A donde iremos? —nos sonríe.
Loren ríe.
—Sí que eres gracioso —mi amiga le palmea el hombro al chico y me toma de la mano— No estás invitado. Vamos, Nish.
Loren se montó al siento copiloto mientras que yo me monté en el asiento trasero.
—Lo sabía. Diviértete, Nish, te veré mañana —Dalton me hace una seña con los dos dedos en la frente. Me pareció algo extraño por su parte pero lo ignoré. Cuando Davis arrancó pude respirar tranquila.
—A todo esto, me puedes dejar por aquí cerca, Davis, por aquí Dalton no podrá verme.
—Iremos a la fogata, Nish, es algo así como un tributo a Max. Le encantaban las fogatas en el bosque.
Dudé un poco. Para ser sincera no tenía ganas de ir a una fogata.
—Yo... no sé si sea buena idea —respondí. Las fogatas que ellos hacían estaban llenas de alcohol, de mujeres y ese tipo de cosas. Además de que las hacían cerca del lago, estaba segura de que habrían chicas y chicos semidesnudos por ahí. Y para ser sincera también, no estábamos como para fiestas de fogatas. Se había muerto Max, por Dios, su amigo.
—Vamos, Nish, te divertirás. —me dice Loren.
—Así es, Nish, a pesar de que Max no está la vida tiene que seguir —Davis hablaba como... un tanto emocionado. ¿Acaso se alegraba de que Max no estuviera? ¿Acaso las lágrimas de ayer eran solo una fachada? Cerré unos segundos los ojos para alejar esos pensamientos de mi cabeza pero después los abrí.
Pensé en Jinni. No sabía por qué pero presentí que estaría ahí.
—Está bien, supongo que iré un rato.
—Eso es, Nish, estás aprendiendo —Davis aceleró más el coche mientras subía un poco el volumen de la música.
•
Cuando llegamos a la fogata nos bajamos del coche. Habían más coches y chicos allí. La noche estaba cayendo, el clima estaba frío. A un costado vi termos con mucha cerveza y al otro costado la música. Me sentía extraña estando aquí. ¡Max había muerto! Parecía que a nadie le importaba. Eso me desilusionó un poco.
—Buscaré algo para tomar —Davis se va, solo queda Loren conmigo. Ella usaba una chaqueta de cuero en color café y un pantalón ajustado en negro.
—¿Hablaste con Jinni? —me preguntó de pronto.
—Lo hice.
—¿Qué fue lo que te dijo? —me miró, se miraba muy interesada.
—Su mamá estaba enferma así que por eso no fue al funeral. —le expliqué.
Asintió.
—Supongo que sí, la mamá se enferma muy seguido —murmuró, pero no me pareció tan real lo que dijo; más bien noté un poco de sarcasmo en esa oración.
—Eso creo.
Busqué a Jinni con la mirada pero no la encontré. Las luces del auto de Davis empezaron a encenderse y apagarse.
—¿Qué pasa? —inquirí más para mí misma.
—No tengo idea.
Era extraño.
—¡Davis! Tus llaves —lo llama Loren, Davis lanzó las llaves desde un costado cayendo éstas al suelo. Loren las recogió y se dirigió a la puerta del conductor. La seguí. —Creo que Davis tendrá que cambiar auto muy pronto —comentó.
¿Cambiar? Si ese estaba como nuevo.
Loren apretó botones que no entendí hasta que las luces se apagaron por completo.
—Listo. —cerró la puerta— Por un momento creí que sería Max asustándonos —bromeó.
Reí un poco pero nada más para seguirle el juego, porque la verdad no me parecía tan descabellado de que Max estuviera furioso por ver a sus amigos tomando y divirtiéndose cuando él apenas tenía un día de muerto.
Volví a llevarme la mano a mi hombro inconscientemente, aún lo sentí frío. Mi nunca me picó, como cuando alguien te sopla cerca de ella. Definitivamente me estoy volviendo loca.
—¿Quieres una cerveza? —me pregunta Loren.
—Agua —sonreí.
—Nish, nunca cambias —se ríe y se va.
Ma abracé a mi misma porque empezaba a subir la temperatura aquí; pero algo detrás de mí me llamó la atención. Entre unos arbustos creí ver pasar a alguien. Fue la silueta de un hombre. Pero no había nada. Fruncí el ceño sin entender para luego volver la vista a la fogata. Adolescentes riendo, tomando y besándose.
Me sentía incómoda estando aquí.
—Nos volvemos a encontrar, Nish.
Salté del susto y me llevé una mano al pecho mientras giraba a ver a la persona que estaba detrás de mí.
—¡Dalton! Casi me matas del susto —lo miré mal.
¿Y qué hacía él aquí?
—Lo siento—se rió— Supe de la fogata y quise venir.
—¿En qué vienes? —miré detrás de él pero no había ningún coche allí.
—En mi bici —señaló una bici cerca de un árbol a lo lejos. Me remojé los labios y asentí.
Lo supuse.
—Genial.
Ahora tendría que soportarlo.
—¿Venías solo en ese camino tan oscuro? ¿No te dio miedo? —le miré. Él me miró también.
—No —me dijo en un tono un tanto macabro— No me da miedo la oscuridad, Nish, es más, creo que me llama la atención—se acerca más a mí así que doy una paso hacia atrás—Me llama mucho la atención las cosas oscuras. Y las personas oscuras.
Reí nerviosa.
—¿Por qué me dices eso? —seguí retrocediendo a medida que él se acercaba, hasta que mi trasero chocó con el auto de Davis.
Dalton me mira. Pero después se ríe.
—¿Cómo crees, Nish? No vine solo, vine con un grupo de amigos de la clase —se aleja y mete sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón. Dalton usa una chaqueta grande color café también. Se ve cómoda y calentita.
Me alejé del coche, reincorporándome.
Detrás de él venían cuatro chicos en bicicleta.
—Lo que pasa es que ellos son lentos —se ríe.
Tragué grueso mientras asentía. Había parecido tan real lo que me había dicho que me estaba empezando a asustar.
—Quiero algo de tomar, ¿quieres algo tú?
—Loren me traerá agua.
—Ya vuelvo —Dalton se va y se dirige hacia donde estaban las bebidas. Loren estaba besándose con Davis y los chicos que venían en bicicletas se incorporaban al grupo. Yo era la única que estaba sola y apartada.
Dalton a lo lejos eleva un vaso rojo para llamar mi atención, pero también me hace algo más, una seña que me pareció demasiado escalofriante de su parte: Dalton eleva su mano y forma una pistola con sus dedos, primero me apunta, pero después se apunta él mismo en la frente y se dispara.
