
Ni que la muerte nos separe
Jade F. C. J · Completado · 103.7k Palabras
Introducción
Cuando su compañero de clases, Max Stuart, aparece muerto en una habitación sombría con una bala en su frente, todo empieza a empeorar. Había sido un suicidio ya que se encontró una carta en su mano derecha y una pistola en la izquierda. Sin embargo, Max no parecía del chico que sufría de alguna depresión o de problemas. Todo lo contrario. Pero ¿quién podría saber realmente la verdad? Solo el mismísimo Max.
Nisha empieza a sentir cosas sobrenaturales a su alrededor, cosas que la aterran, pero cuando se aparece el mismísimo Max en su habitación como si no estuviera muerto las cosas cambian.
Max es un espíritu que aún no se atreve a irse de este mundo sin antes saber qué fue lo que le pasó. Nisha no tiene otra opción que ayudarlo. Demasiadas pistas y cabos sueltos encontrarán en el camino, tantos escenarios y varios sospechosos los harán entrar en duda.
Pero cuando los sentimientos entre ellos empiezan a crecer con forme pasa el tiempo, uno de los dos tiene que parar, porque sino Nisha será quién sufra de más cuando Max se vaya definitivamente de este mundo.
Capítulo 1
El goteo de agua me hace abrir los ojos con dificultad. Me dolía la cabeza y sentía que estaba tirada en algo duro. Cuando mi vista se aclara y logro sentarme en el cemento me doy cuenta de lo que realmente pasa: estoy en una alcantarilla. ¿Cómo llegué aquí? No logro recordar nada. Llevo una mano a la parte trasera de la cabeza ya que siento algún líquido vertiendo de ella. Cuando me veo la mano veo rojo: sangre.
Intento ponerme de pie pero al principio es inútil, me duele el cuerpo, las piernas, como si hubiera corrido un maratón. Tenía las zapatillas desgastadas y llenas de polvo. Mi pantalón estaba roto en las rodillas y mi chaqueta tenía algunos agujeros en los codos. Parpadeé varias veces sin entender lo que había pasado. ¿Cómo llegué aquí? ¿Qué me pasó? ¿Me desmayé acaso? ¿En donde estoy? El estar pensando y pensando hacía que mi cabeza doliera más.
Al final me pongo de pie, pero trato de recordar algo siquiera. Lo último que recuerdo era estar en clases. Matemáticas para ser exactos. Luego de eso salí con un grupo de amigos, pude distinguir a Loren y Jinni entre mi flashback. Pero luego de eso no recuerdo nada.
Camino hacia la salida, el sol me golpea la vista. Estoy en la alcantarilla del parque que está cerca de mi casa. El lugar estaba vacío como de costumbre. Miré a ambos lados tratando de encontrar algo o a alguien que me ayude a entender qué es lo que me pasó pero no había nadie.
Un extraño sonido me saca de mis pensamientos. Es un celular. Lo sentía dentro de mi chaqueta. Lo saco y veo al remitente: Loren. No dudé en contestar.
—¿Hola? —mi voz sonó rasposa y seca, como si necesitara tomar agua urgente.
—Nisha, gracias a Dios, te he buscado por todas partes, ¿donde estas? —me pregunta un tanto exaltada.
—Yo... no lo sé, quisiera saberlo también —logré responder.
—¿Estás bien? Suenas extraña.
—No sé qué me pasó, Loren, es solo que creo que me desmayé.
Hubo un silencio del otro lado de la línea.
—Quizás tenga una explicación. No puede ser por mensajes. Te veo en tu casa en diez minutos. —y cuelga. Quito el celular de mi oreja sin entender para después guardarlo. Camino hacia la casa que no queda muy lejos con algo de dificultad. La verdad es que sí me dolían las piernas. Como si hubiera hecho un montón de ejercicio. La tarde estaba cayendo, el pueblo era tan fantasma que las personas solo salían de sus casas para lo necesario. Fantasma o aburrido.
Cuando llegué a casa abrí la puerta para después cerrarla detrás de mi.
—¿Mamá? —tanteé, pero no recibí respuesta. Aún sigue en el trabajo. Subí a mi habitación y me quité toda la ropa sucia, me metí a bañar para relajarme un poco y quizás también se aclaren mis ideas. Mientras estaba en la ducha flashes vinieron a mí:
—¡No lo hagas!
Un grito. No conocía la voz. Estábamos en una habitación oscura, fue lo que pude recordar. Llevé mis manos a la cabeza y la apreté. ¿Qué me pasa? Salí de la ducha envuelta en una toalla, como estaba anocheciendo me puse solo una pijama ligera, dejando mi cabello suelto para que se secase. Mi habitación era mediana, color turquesa, una cama, un escritorio con espejo y mi ropero. No era nada del otro mundo. Y hasta desordenado estaba.
Abajo tocaron el timbre, así que salí de mi habitación y bajé las escaleras corriendo para poder abrir la puerta.
Loren.
—Al fin llegas —musité, cerrando cuando está dentro.
—Te ves pálida —me dice.
—No sé lo que me pasó —expliqué— Estaba desmayada en la alcantarilla del parque y sucia. ¿Me estoy volviendo loca?
—No lo estás —me dice como restándole importancia mientras se sienta en el sofá y me hace un gesto para que me siente yo también.
Me senté en el sillón de enfrente.
—Es solo que me habías dicho que no habías comido en todo el día y te sentías mareada, eso es todo. De seguro cuando llegaste allí tu cuerpo no pudo más y te desmayaste por eso. —explicó— Es por eso que te traje una pizza —me muestra la bolsa que traía en su mano que por alguna razón no había visto. Y sí, había una pizza de sólo seis trozos.
Mi estómago rugió. Quizás era cierto.
—No recuerdo cómo llegué allí —tomé la caja.
—Suele pasar, Nisha, tranquila —la abrimos. El olor a pizza hace que me olvide de mi paranoia y me concentre solo en comer. Quizás no era para tanto, quizás Loren tenía razón: me había desmayado por no comer en todo el día. Solía pasarme que dejaba pasar las horas de las comidas y luego por eso me sentía mareada. Así que no le puse tanta importancia.
—Hay algo que no te he dicho —me dice de pronto, su semblante cambió a uno serio— Es algo delicado la verdad.
—¿Qué es? —me puse en alerta, no me gustaban las malas noticias o saber cosas malas. Era muy sensible y cualquier cosa me podría afectar. Por eso mejor a veces prefería no saber nada que afectase mi salud mental.
Loren se debate en si decirme o no, su cabello rubio le caía en unas ondas en sus hombros y sus ojos grandes y azules me examinaban. Loren era alta y muy bonita, a la par de ella yo era... puff, nada.
—Se trata de Max Stuart, Nish —empieza.
Max Stuart: es el más conocido de la universidad, sin olvidar que es un mujeriego y solo piensa en sí mismo. Max solo se juntaba con su círculo de niños ricos y niñas súper bonitas. A su vista los demás éramos invisibles por completos. Más de una vez me había tirado los libros en los pasillos de la universidad y ni siquiera se había percatado. No me caía mal pero tampoco era de mi agrado.
—¿Y a mí en qué me afecta lo que le pase a él? —rodé los ojos.
—Es que Max... —suspira—... es duro decirlo porque salí con él una vez así que me siento muy extraña.
—Solo dímelo, Loren, sin rodeos.
—Max murió —suelta de la nada.
Sentí feo. La miré intentando procesar lo que había dicho, quizás haya sido alguna broma suya o no sé, pero ella se miraba seria y un tanto afectada. No bromeaba.
—¿De qué hablas? ¿Cómo pasó? —hasta sentí que el hambre se había ido. No había tenido tanta interacción con Max... bueno, casi nada de interacción con él pero no se merecía morir tan joven y con tanto por delante. Mis manos temblaron un poco y sentí que el pánico se apoderaba de mí.
Muerte.
Odiaba esa palabra.
—Fue esta mañana. Lo encontraron en su habitación, Nish, él tenía una bala en su cabeza.—solloza un poco. Me acerco a ella y le sobo la espalda— Me lo confirmó Davis.
Dios, mío ¿lo habían matado? Es terrible.
Davis era el mejor amigo de Max, siempre estaban juntos. Y Davis salía ahora con Loren.
Max está muerto.
Me parece mentira, hasta el viernes aún lo miraba jugando en el campus con sus amigos, sonreía y celebraba sus victorias a lo grande. Max era... el alma de esa universidad y todos lo querían, pero ahora... no está más.
Es increíble como un momento estás y al otro día no. El futuro es incierto.
—Loren, lo siento mucho —logré decir— Por Davis también. Pero ¿quién pudo hacer algo así?
De repente sentí la temperatura de mi sala más helada. Más friolenta. Eso me provocó escalofríos.
—Davis lo está más. Eran mejores amigos desde niños. Imagínate. —sorbe su nariz— Al parecer fue un suicidio. Encontraron una nota con él.
¿Suicidio? No sé por qué pero eso no me lo creía, no podía ser. Max no parecía alguien que se quisiera suicidar. Sin embargo quizás lo que mostraba ante el mundo era una fachada y por dentro estaba mal.
No me podía imaginar cómo estaría Davis porque yo no había pasado por algo así. Lo que sí me desconcertaba era la muerte de Max, en el fondo sigo queriendo que sea una mentira pero ¿por qué? No es como que él y yo fuéramos amigos.
—Lo entiendo. ¿Qué pasará ahora? —quise saber.
—Mañana será el entierro, en la noche podemos ir a su vela.
No quería, sentía que no podía estar en un lugar en donde habría gente llorando y menos cerca de un ataúd en donde estaba un muerto. No podría.
—Yo... no lo sé —me levanté, cruzándome de brazos.
—Jinni irá —añade.
—Puedes ir con ella entonces —le digo— Sabes que no me gustan esas cosas.
Se sorbe la nariz poniéndose de pie.
—Lo sé. De todas formas lo intenté —me abraza— Gracias por escucharme. Me tengo que ir porque iré con Davis —se dirige a la puerta— Cómete la pizza por favor.
—Lo haré.
Loren me da una mirada rápida para después irse.
Yo me quedé allí de pie sin apetito ya y con unas ganas enormes de vomitar, eso solo significaba que la ansiedad y el miedo habían vuelto a mí. Y no los quería de vuelta. Los quería lejos de mí lo más posible. Pero eso era algo que no podía hacer.
Ellos me dominaban por ahora.
—Max —susurré inconsciente— ¿muerto? —no me lo creía.
Con manos temblorosas tomé la caja de pizza y la llevé a la cocina para guardarla en la nevera. Estaba en mi casa sola, la noche caía y hacía más frío de lo normal. ¿En qué momento pasó lo de Max? ¿Por qué no logro recordar mi desmayo? Si solo fue un desmayo, ¿por qué tenía mi ropa sucia y rota como si estuviera huyendo de algo... o de alguien? Más escalofríos recorrieron mi cuerpo, pero eso no fue todo sino que salté del susto cuando algo cayó en el piso de la sala.
El corazón me latió a mil por hora y empecé a sudar.
—¿Loren? —inquirí con la esperanza de que hubiera vuelto. Pero no tuve ninguna contestación. Di pasos hacia la puerta con mucho temor, no sabía quién podría ser, quizás un ladrón o qué se yo. Cuando llego a la sala no hay nadie.
Nadie.
—¿Hola? —susurré a lo bajo.
En mi defensa: era muy miedosa.
Quizás debí de irme con Loren y así no quedar sola en esta noche en donde el pueblo se viste de negro.
Pero en mi sala y en mi casa no había nadie, yo era la única paranoica que estaba. Ah... el control del televisor en el piso. Respiré aliviada porque quizás el gato volvió de la calle y lo tiró.
Solo era eso.
Me iba a girar para irme a mi habitación, pero en cuanto lo hice mi mirada pasó al enorme espejo que tenía de frente. Estaba empañado, me miraba yo y también una letra repintada allí: M.
¿M de Max?
———-
Últimos capítulos
#54 Capítulo 54 Pensamientos
Última actualización: 4/30/2026#53 Capítulo 53 Preocupación
Última actualización: 4/30/2026#52 Capítulo 52 Todas partes
Última actualización: 4/30/2026#51 Capítulo 51 Escucharte
Última actualización: 4/30/2026#50 Capítulo 50 Sola
Última actualización: 4/30/2026#49 Capítulo 49 Almas
Última actualización: 4/30/2026#48 Capítulo 48 Escapar
Última actualización: 4/30/2026#47 Capítulo 47 Bosque
Última actualización: 4/30/2026#46 Capítulo 46 Observar
Última actualización: 4/30/2026#45 Capítulo 45 Inicio
Última actualización: 4/30/2026
Te podría gustar 😍
Roisin
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
Juego del Destino
Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.
Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.
Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
Embarazada de un hombre lobo
Para que la vida de la joven no esté en peligro, tendrá que aceptar un contrato de matrimonio con el hombre con quien durmió solo una vez.
¡Mate!
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?
¡Vendida! Al Don Grizzly
Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.
Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.
Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.
Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.
Casada con el enemigo de mi esposo.
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!
***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.
Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Reina Lunar
Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.
A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.
Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.












