Capítulo 8 Confusiones
MAX
CONFUSIONES
Entre tanto correteo que hacía como loco llegó un momento en el que me detuve y me aconsejé a mi mismo:
—¡Vamos Max, cálmate! —exclamé con voz apaciguada—Siempre has salido de todos tus problemas y este no será la excepción.
Aunque claro, el estar muerto no creo que tenga solución. El haber sido capitan del equipo me había servido en mi personalidad, ya que siempre estaba animando a mis amigos pero esta vez no me lo estaba aplicando a mi.
Levanté mi rostro de manera como lo hacen los valientes y me dirigí nuevamente a casa, ya las cosas estaban así y tenía que aceptar que yo ya no estaba entre todos mis conocidos.
Llegué a casa, habían muchos autos, noté que estaban los de mi grupo más cercano en la universidad. Había un autobús, distinguí los colores pues era el que ocupábamos cuando teníamos juegos fuera de la universidad.
Me adentré más, en la recepción había un enorme cuadro donde estaba levantando el trofeo más reciente que había ganado, me dio nostalgia al verme con tanto regocijo y que no podrían pasar más cosas como esas.
Observaba a mi alrededor: amistades de papá, personas que conocí cuando papá me llevaba para cerrar contratos de la empresa, directores de otras universidades, pero aún no miraba a mis mejores amigos e incluso a mis padres. Me dirigí a la sala principal ya que era muy espaciosa y supuse que ahí tendrían mi cuerpo.
Velas por toda la casa, ofrendas florales, el color negro esa noche se había apoderado de toda mi casa, me resultaba impresionante que yo estaba presenciando tal tragedia en mi casa y que el difunto era yo.
Mamá estaba sentada cerca del piano, un poco cerca del ataúd. Tenía una mirada cansada, estaba de piernas cruzadas y movía levemente la cabeza como diciendo "No" también podía notar cuán mal la estaba pasando, quería abrazarla y decirle que estaba acá, que su hijo aún estaba aquí. Pero era imposible que me escuchara. Habían tantas cosas que me puse a pensar al ver el rostro de mamá, en especial todas las ocasiones que me porté mal con ella. Solo espero que me haya perdonado por esos momentos.
Seguí caminando por la sala buscando a más personas, estaba tan lleno en ciertas zonas de la sala que no podía diferenciar quién era quién. Papá estaba en un rincón con dos amigos muy cercanos a la familia, tenía un vaso rockero con licor, con lo cual seguro calmaba el dolor. Se le notaba más relajado que mamá, por lo general papá siempre tomaba alcohol.
Ahora ya veo quien era el que me daba el mal ejemplo.
Llegué a la cocina, estaba Davis con Loren. Loren estaba sentada en el desayunador mientras que Davis estaba sacando cosas del refrigerador.
Quedé viendo a Davis con aquella mirada de pesar ya que con él compartí muchos momentos de mi vida, era el amigo que estaba dispuesto a arriesgarse a todo por el todo.
Mi mejor amigo Davis.
Agradecía que estuviera ahí con mi familia, los Stuart lo considerábamos uno de los nuestros y con su presencia una vez más me demostraba el gran cariño que me tenía.
Miré a Loren con su celular escribiendo algún mensaje de texto, de Loren no conocía mucho, no solía ser tan cercano de mis ex novias.
Pero me preguntaba por otra persona: ¿Dónde está Nisha? Porque ya he caminado por toda esta multitud, pero a ella no la he visto. Sin embargo, en el fondo no sabía el por qué me importaba que ella estuviera aquí.
Quizá venga más tarde, pensé
—Oye ¿no crees que Nisha es un poco extraña?—preguntó Loren a Davis mientras se comía un emparedado.
Volteé atento porque de ella quería saber.
—Loren, llevas años conociendo a Nisha ¿todavía te sorprende sus actitudes? —responde Davis—Esa chica es tan rara que cuando ella muera nadie irá a su funeral excepto su madre—carcajea Davis, algo demasiado inapropiado para este momento. Pero no entendía el por qué Davis habló de esa forma.
—¿Pero de que actitudes hablan estos? —me pregunté. Aún sentía un peso enorme dentro de mi, como si mi pecho fuera aprisionado con algo. Lo sentía apretado. Si se supone que estoy muerto entonces ¿por qué siento?
—Ella es un tanto diferente, pero tampoco es mala persona, solo me sorprende que no quiso venir a la vela de Max, también sé que ellos no tenían amistad cercana, pero la mayoría vinieron y por lo menos se hubiera animado a estar unas horas—dijo Loren.
—Quizás ella no se hipócrita —murmuró Davis muy bajo, parecía ido viendo un punto fijo en el suelo. No comprendí el por qué dijo eso.
—¿Pero qué pasa con esta chica?—me pregunté de nuevo. El enojo se estaba abriendo paso en mi. —Acaso le he hecho bullying desde pequeña?—por más que intentaba recordar no aparecía nada en mis recuerdos. De igual forma creo que si ella hubiera muerto yo si hubiera ido a su vela. Pero no es como que le esté deseando su muerte.
Davis se coloca detrás de Loren, enlaza sus brazos viniendo desde abajo, Loren gira su cuello buscando la dirección del hombro de Davis para recostarse. Davis comienza a besar a Loren.
—Te amo—susurró Davis. Me sorprendió escucharlo decir esa frase.
Me fui de la cocina porque no me gustaba estar en medio de una escena romántica, para mi eso era patético. Además tenía cosas pendientes, cosas con más relevancia.
Regresé a la sala, me detuve frente a mi ataúd y comencé a caminar lentamente. La tapa estaba abierta, un vidrio dividía a mi cuerpo del exterior. Acerqué mi rostro y me miré.
Fue la peor imagen que había visto en mi vida.
El chico codiciado, aquel chico que no había torneo que no pudiera ganar. Ese chico estaba muerto.
Mi rostro estaba pálido, había maquillaje en mi pómulos, pero eso no devolvía el vigor que antes portaba. Empuñé mis manos con ira, mi mirada era una mirada de odio, una con sed de venganza por saber quien había hecho esto, pero por una extraña razón sentía que solo había una persona que me ayudaría a descifrar todo esto.
Nisha.
Salí de casa rumbo a la de Nisha, el clima estaba cambiando pues parecía que llovería dentro de poco. Comencé a correr al menos ahora que estaba muerto podía correr grandes distancias y no cansarme.
Llegué a casa de Nisha, observé desde la acera que todo estaba apagado, en realidad todo el vecindario estaba a oscuras. Caminé hacia la puerta y la traspasé. Estando en la sala noté que habían utilizado la cocina quizá unas horas antes, los cajones estaban algo rebatidos, unas velas aromáticas bastante derretidas y una caja de pizza no terminada.
Subí por las escaleras al cuarto de Nisha y cuando entré miré un desorden en su cuarto, habían muchas cosas tiradas en la alfombra debajo de su cama.
¡Rayos! Creí que Nisha era muy ordenada.
Miré a Nisha en el centro de la cama, con una camisa larga color naranja. Cerca de una mesa de noche que había ahí, miré una foto de Nisha cuando estaba pequeña, su mamá la estaba cargando y se miraban felices. En ese momento tenía un poco de envidia por ella.
No pasó mucho tiempo hasta que miré repentinamente a Nisha moviéndose de un extremo a otro en la cama, como experimentando algún tipo de pesadilla. Se le notaba la desesperación y las expresiones en su cara variaban.
Me asustó verla en ese estado por lo que quise ayudarla, pero en ese instante también me dije a mi mismo; ¿Cómo mierdas voy a ayudarla si estoy muerto? No creo que ella pueda escucharme, pero no importa, trataré de hacer algo.
Me acerqué a su cama con delicadeza y le susurré en el oído: "Nisha" "Nisha" Pero al parecer eso en nada sirvió, al contrario. Ella se estaba moviendo más y más. Confieso que me estaba preocupando mucho por Nisha, algo raro en mi.
Por la ventana veo un gato entrando, lanzándose encima de Nisha, inmediatamente ella grita de una forma como si la estuvieran matando. Acepto que me puse nervioso con tal reacción, yo he tenido pesadillas pero esta chica al parecer estaba sintiéndola muy real.
Escuché el sonido de la puerta abriéndose, enseguida una luz muy fuerte que emanaba de una lámpara de techo se encendió.
Era la mamá de Nisha.
—Que susto me diste—respondió su mamá—Creí que te estaba pasando algo.
Recordé cómo mamá hacía lo mismo conmigo cuando estaba pequeño, pero todo pasó al olvido cuando crecí, me llamaba la atención que en el caso de Nisha y su madre eso había permanecido intacto.
—No, mamá, ve a dormir tranquila que no pasó nada, solo fue un mal entendido—le dijo Nisha con una voz que transmitía serenidad.
—¿Segura? Anoche supe lo que le pasó al chico Stuart. Max creo que se llama. Me parece demasiado triste que se haya suicidado—expresó la mamá de Nisha.
—¡Maldita sea!—elevé mi voz—¿Tan cobarde me creían para hacer eso?—me pregunté. Que bien, estoy muerto y la versión de todos es que me suicidé.¡Pero no lo hice! No lograba recordar nada, absolutamente nada. Jamás tuve intenciones de matarme, tenía tantas cosas por hacer. Eso solo me hace pensar que alguien cercano lo hizo.
—Mamá, estoy bien. Si lo que te preocupa es lo del suicidio en mis planes no está hacerlo. Y Max... —ella se quedó pensativa.
—¿Max que?—le pregunta su mamá.
Mire a Nisha en ese momento debatiéndose algo, como que al tal lo que la mamá le estaba diciendo no se lo creía.
—Nada. Puedes confiar en que estoy bien. Tranquila—añadió.
Pero yo no me tragaba el cuento, podía diferenciar cuando ella solo estaba tratando de no preocupar a su mamá.
—Esta bien. Pero estoy aquí para platicar, ¿esta bien?—la voz de su mamá era más calma.
Luego de presenciar como la mamá de Nisha se preocupaba mucho por ella, la quedé observando para ver qué hacía. Miré que dejó encendida la lámpara que tenía junto a su mesa de noche y comenzó a acariciar a su gato.
Comenzó a hablar con su gato, no sé, supongo que las chicas conversan con sus mascotas, no podía opinar nada porque yo no tenía una así que decidí irme de la habitación, pues ya había abusado mucho invadiendo su privacidad, tampoco quería parecer de esos psicopatas observando toda una noche a una persona.
Vine porque necesito que esta chica me ayude a descifrar qué pasó conmigo y quien me asesinó, así que volveré a ella en otra ocasión.
Bajé las escaleras; saliendo de su casa me senté en una mesa de piedra que tenían en el jardín mientras ellas dormían.
Había un cielo muy estrellado, podía escuchar el sonido de ciertos animales nocturnos y uno que otro vehículo que pasaba por la calle.
Respiré profundo, contuve la respiración y la fui soltando poco a poco con mi boca, llevé mi mano derecha a mi sien y comencé a masajearme en forma circurlar. Todo lo que había visto hoy me había impactado demasiado, tenía tantas preguntas en mi cabeza. ¿Quién me asesinaria? ¿Por que lo haría? Cerré mis ojos y traté de concentrarme con qué personas en mi pasado tuve alguna pelea o confrontaciones, pero fue en vano, no podía recordar nada.
Así que me levanté de la mesa y comencé a caminar de regreso a casa, ya faltaban unas pocas horas para que amaneciera y lo menos que podía hacer en ese instante era estar presente en mi propio funeral, mamá estaba muy deteriorada por lo que quizás creí que mi presencia de alguna forma le ayudaría.
Caminé y caminé, ya no tenia ánimos ni de correr, me sentía atrapado entre dos mundos. Es una sensación muy dura el estar entre vivos cuando ni siquiera me escuchan o me pueden ver.
Cuando llegué a mi calle se me vinieron tantos recuerdos que viví en este lugar desde la infancia.
Era un poco irónico que debía de estar en esta situación para darme cuenta de lo valioso que fueron esos momentos.
Mi hogar estaba a unos cien metros de donde estaba parado haciendo memoria de mi niñez, no quería entrar. Verme en ese ataúd me estaba traumando, pero tenía que ser fuerte ya que no había otra salida más que esa.
