
¡No es tuya, es nuestra! Dos Alfas y una luna
Fernanda Rincón · Completado · 125.0k Palabras
Introducción
Victoria es una chica latina que ve obligada a emigrar para ayudar a su madre enferma.
Lo que ella no sabe es que el destino la llevara a los brazos de Dániel, un hombre lobo que al verla la reconoce como su compañera, hasta ahí todo va bien, el lio es que Dániel tiene un hermano gemelo (Daimon) que también la desea reclamar.
Los hermanos se odian a muerte y sobre ellos se cierne una profesia que amenaza con acabar a toda la raza si ellos no se unen para defender su territorio y su amada luna.
Blass un ser con sed de venganza llegara para rompernos el corazón.
¿Podra triunfar el amor?
Capítulo 1
"Ser profundamente amado te da fuerzas, mientras que amar profundamente a alguien te da coraje"....
Las lágrimas caían por sus mejillas mientras bajaba a toda prisa las escaleras del hospital.
En esa habitación quedaba todo cuanto tenía en la vida.
Desde que tenía memoria siempre habían sido ellas dos.
Su padre había muerto cuando era aún muy pequeña y su madre se había esforzado por darle todo lo que había estado dentro de sus posibilidades pese a sus carencias económicas, se había enfocado en darle todo su amor y no había vuelto a conseguir pareja.
¡Eran solo ellas dos!
En todos sus recuerdos de infancia y adolescencia estaba ella, su primer día de colegio, el día que aprendió a montar en bicicleta, las primeras caídas, los pasteles de cumpleaños, su primera menstruación.
¡Todo!
¡Su madre lo era todo para ella, su confidente, su amiga, su apoyo!
Pero de unos meses para acá su salud había estado decayendo notablemente, había empezado a enfermar, dolores constantes, desmayos, hematomas sin sentido...
Al principio pensaron que podían ser producto de algún malestar pasajero o algún virus, pero con el transcurrir de los días los síntomas no hacían más aumentar, de manera que a fuerza de súplicas accedió a ir al médico pese a su renuencia y terquedad por dejarse valorar.
El doctor la reviso, pero desde la valoración su cara no pintaba bien, le ordeno varios exámenes y cuando por fin estuvieron los resultados el diagnóstico las dejó devastadas, ella tenía una rara enfermedad que le estaba envenenaba su sangre.
No había posibilidad de tratamientos intermedios puesto que ya se encontraba en una etapa bastante avanzada y para salvarla debían hacerle un trasplante de médula espinal de carácter urgente.
¡Victoria sintió que el mundo se le caí en pedazos! El tiempo era oro, cada minuto de espera era un paso más hacia la muerte.
Todo parecía estar en contra, necesitarían un donante y a pesar de que ella con gusto le daría su médula, no eran compatibles y en su país la atención médica era un lujo que solo se podían dar las personas adineradas y ellas lo que menos tenían era dinero; el trabajo de Victoria a duras penas daba para sostener los gastos de la casa.
Estaba recién graduada como veterinaria, había hecho un esfuerzo enorme ganando becas y trabajando media jornada para poder estudiar y obtener su título con la ilusión de una mejor calidad de vida.
Recordaba el día de su graduación y el enorme orgullo en los ojos de su madre, sus promesas de que se convertía en una profesional tan destacada que todo lo que ahora les faltaba en un futuro cercano les sobraría.
¡Soñaba con poder ejercer su profesión y poner su propia clínica... ¡Sueños y proyectos que ahora no importaban más, todo quedaba en segundo plano, lo más importante era poder salvar a su madre!
No tenía como pedir un crédito en un banco, tampoco a quien pedirle prestado y el tiempo corría inclemente...
La angustia y el temor no la dejaban pensar con claridad.
Si quería ganar dinero rápido y en mayor cantidad debía buscar trabajo fuera de su país le aconsejo una de las enfermeras al ver su rostro abatido.
- Hace poco un familiar emigro a Canadá y le ha ido muy bien, te ayudare a contactar con ellos. – Le dijo
Oro con absoluta devoción para que sus ángeles la guiarán y despejaran el camino y Dios había escuchado sus súplicas porque una milagrosa vacante había quedado libre y debía partir en una semana, le ofrecían hospedaje, le ayudaban con los viáticos y le daban un contrato por un año.
Sería Camarera en un hotel; no iba a desempeñarse en lo que ella había estudiado, pero trabajo era trabajo, y la paga era muy buena, lo único que lamentaba era la enorme distancia.
Ella no quería alejarse tanto de su madre, pero no tenía más opciones, era irse y ayudarla o quedarse y ver como moría por falta de la operación.
De manera que con el dolor del alma emigro para poder trabajar y reunir lo necesario para poder salvarla.
En una pequeña maleta empaco algo de ropa, una foto donde las dos se veían felices y 3 libros que serían su compañía: Orgullo y prejuicio, El amor en los tiempos del cólera y Cumbres borrascosas. Junto con la esperanza de regresar pronto y poder estar juntas de nuevo.
Whitehorse, la esperaba. Un país a casi 24 horas de vuelo. En el aeropuerto la esperaba una mujer alta y seria que sostenía un cartel con su nombre.
No hubo abrazos ni bienvenidas calurosas, apenas un apretón de manos tan frío como el clima.
Ella tan acostumbrada a la amabilidad y alegría de los suyos, a la música en cada esquina… Pero ellos tenían costumbres completamente distintas, eran reservados, serios, limitados en sus palabras...
Agradeció por el recibimiento y el detalle de esperarla, tomo su maleta y al cabo de 30 minutos estuvieron frente a una gran construcción, esta sería su nueva casa.
¡Ella tenía un propósito, una misión! Además, un año pasa volando, pensó cuando dio el primer paso dentro del hotel.
Victoria era una mujer de carácter tranquilo, tímida, amorosa. ¡Pero su cuerpo latino era otra cosa! Este llamaba la atención por donde pasaba y no le permitía pasar desapercibida.
Tenía una cintura diminuta, unas caderas anchas, y un trasero parado y redondo, sus senos eran medianos pero deseables, piernas torneadas.
Una larga y lisa melena negra le caía como cascada haciéndola ver sexy, sensual, exuberante. Sus ojos color miel brillaban con picardía, ese junto a los hoyuelos que se le formaban al sonreír eran tal vez los rasgos más característicos que tenía.
Todo en ella era atrayente, su cara de facciones inocentes eran el complemento perfecto para ese cuerpo que incitaba a pecar.
Las miradas morosas y palabras sugerentes le habían hecho optar por vestir ropa holgada y nada llamativa, pero a pesar de eso los hombres en la calle la desvestían con la mirada al verla pasar.
Acababa de cumplir 21 años y nunca había tenido novios o pareja, claramente le gustan los hombres, de eso no tenía duda, pero sus lecturas recurrentes de historias de amor le habían hecho crear unos estándares tan altos respecto al amor que esperaba que a su vida llegara un príncipe azul, que la amara sin medida y poder entregarse a él en cuerpo y alma, razón por la cual aún se conservaba virgen.
Al entrar en el hotel observo con curiosidad el sitio y las personas con las que compartiría a partir de ese día. Recibió una lección sobre las funciones que desempeñaría y rápidamente se adaptó al trabajo que le asignaron, aprendía velozmente y eso le gustaba a la encargada, que pronto le empezó a tomar cariño.
Margot al saber su situación le ayudo a que pudiera hacer turnos dobles, y horas extras, cuando sus compañeros salían a divertirse que era muy seguido, ella cubría sus turnos. Desde que había llegado no había dado un solo paso fuera del hotel y las pocas horas que tenía libres las dedicaba a observar embelesada el hermoso paisaje.
Montañas inmensas y bosques frondosos.
Estaban en invierno, y ella se deleitaba mirando caer la nieve. En su país no existían las estaciones y ver todo cubierto de blanco era como estar en sueño. Nunca se imaginó que podía vivir de cerca los lugares que a duras penas lograba ver en televisión.
Era una experiencia hermosa, lo único que lamentaba era que su cuerpo acostumbrado al clima tropical añoraba el calor y ni usando varias chaquetas, ni estando cerca de la calefacción lograba tomar temperatura, porque el frío se le calaba hasta los huesos.
Por lo demás todo estaba bien, las condiciones de trabajo eran como le había prometido y se sentía cómoda. Pronto cumpliría su primer mes.
Pero no imaginaba el rumbo que tomaría su vida. No imaginaba cuanto cambiaría luego de ese día.
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