Capítulo 63 El arte de la capitulación forzosa

Eleonor McMillan

Estaba que ardía de ganas por besar esa boquita de labios carnosos y un poquito de bigote y barba de varios días que la cubrìa, cuando el señor abogado, calienta sopa, que quiere cenar más que una comida conmigo se detiene a mitad de camino y frunce el ceño.

—¿Qué pasa?

Me doy vuel...

Inicia sesión y continúa leyendo