Capítulo 84 84

—No eres un invitado.

Rafael siguió sentado en el sofá, con el correo de la firma abierto en el teléfono y la camisa todavía mal abotonada después de la llamada con Luna.

—Entonces dime qué soy aquí.

—El hombre que ocupó cuatro perchas en menos de una hora.

—Eso describe una invasión pequeña, no un ...

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