Capítulo 28 28

—A ver por primera vez la puerta de tu estudio.

Lo miré.

—Eso ha sonado peligrosamente simbólico.

—Es una puerta, Teo.

—Para mí no.

Dante dejó de sonreír.

Maldito. Ya sabía exactamente dónde había pisado.

—Lo sé.

—Y todavía faltan semanas.

—También lo sé.

—Pueden pasar muchas cosas.

—¿Quieres que de...

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