Capítulo 32 32

―Porque no sé cuándo empezó, pero cada día me cuesta más asegurar que no voy a terminar estándolo.

Me quedé quieto.

Dante seguía sujetándome del brazo.

No fuerte.

Lo suficiente para impedir que huyera sin obligarme a quedarme.

―No.

Su mano cayó.

―¿No qué?

―No me digas eso.

―No he dicho que esté enam...

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