
Obsesión Enfermiza
Jade F. C. J · En curso · 30.8k Palabras
Introducción
Capítulo 1
—No puedo creer que hayas hecho eso —reprocha mi hermana, metiendo las últimas maletas en el maletero del coche—. Dos universidades, Venus, ya van dos de las que te echan —cierra de golpe la cajuela— Por Dios, tienes que aprender de que no estás en la preparatoria. Madura ya —rodea el coche y abre la puerta del conductor— Entra —demanda, adentrándose y cerrando la puerta de un portazo que me hace pegar un pequeño salto en mi lugar.
Rodé los ojos y negué con la cabeza, estaba harta de escuchar los sermones de mi hermana, tiene que aprender de que no es mi madre y que ese papel no le queda. ¡Estoy harta! Miro por última vez la casa que tengo frente a mi, del otro lado de la calle, y el ánimo se me baja.
Extrañaré a Josh, había sido mi Crush en estos meses que viví aquí, y eso que soy pésima para los romances y esas cosas absurdas. Pongo los labios en una sola línea y me apresuro a abrir la puerta del copiloto, me adentro y cierro.
—Tienes que aprender a que no voy a estar todo el tiempo cuidándote, Venus, ya tienes 19 años, compórtate como tal. Algún día yo formaré una familia y ese día no estaré aquí. Tendrás que aprender a ser responsable. Si no lo haces por ti... al menos hazlo por mamá —dice, mientras enciende el coche y arranca. Aprieto las manos en puños, queriendo decirle que no mencione a mamá en estos casos. ¡Lo odio!
Pero me contengo.
—Solo conduce en silencio, Madison —espeté entre dientes.
—Mira que hacerle esa broma a tu profesora es bajo —prosigue, haciendo caso omiso a mis palabras. Odio que hable tanto.
—¿Hacia dónde vamos ahora? —inquiero— ¿a alguna ciudad soleada? ¿O a una casa en la playa?
Necesitaba un lugar de esos urgente.
Madison guarda silencio, como debatiéndose en si decirme o no.
—Tú irás sola —dice después de un rato.
La miro de inmediato.
—¿Qué? Pero si miré tus maletas en el coche.
—Venus, estuve pensando y... creo que es mejor que termines la universidad en Inglaterra —dijo, dándome miradas de reojo.
Entro en pánico, no puedo creer lo que estoy escuchando.
—¿Inglaterra? —inquiero, sin poder creerlo— ¿con quién, Madison? —pregunto, rezando para que la respuesta no sea la que estoy pensando.
Por favor que no la sea, por favor que no la sea, por favor que no la sea...
—Con papá.
¡Maldición!
Me dejo caer en el asiento y resoplo.
—Maldita sea, Madison, no me puedes estar haciendo esto —zanjo.
—No me dejaste elección —murmura—. Te irá bien con papá, está arrepentido y se ocupará de ti. Les hará bien a los dos.
Está arrepentido. Todos dicen lo mismo después de abandonar a sus hijos y volver tiempo después.
—¿Y tú qué harás? —le pregunto sin mirarla.
—Yo... buscaré un trabajo por Lewiston, no lo sé, necesito nuevos cambios. Estaré bien. Tú lo estarás. Papá te matriculó en la mejor universidad, vivirás con él en su cabaña.
—¿Cabaña? ¿Es una broma? —la miro.
—Es linda, Venus, tiene de todo. Está un poco alejada de la ciudad pero vale la pena. Estás en contacto con la naturaleza y hasta hay un lago cerca.
—¿En dónde es exactamente? —inquiero, exasperada. Odio que ella lo haya perdonando así como así. Odio que sea tan blanda y buena, odio que sea como... mamá.
—Loughrigg, Lake district.
No me lo puedo creer.
—Estarás bien, Venus, eso lo sé.
No respondo.
El resto del camino la pasamos en silencio, un silencio torturante. Cuando llegamos al aeropuerto, Madison me dio mis cosas, incluidos mis papeles de avión. Los tomé sin decir nada, ya no podía hacer nada. No es como que huyera sin rumbo alguno. No estoy tan loca. Me despedí de ella, en un abrazo exageradamente largo.
—Tengo que irme, Madison —zanjé, separándome de ella y dándole una sonrisa fingida. En estos momentos la estaba odiando, pero sabía que no la podía odiar de verdad. A pesar de todo, es mi hermana.
Las altavoces en la sala que me encontraba anunciaron el vuelo a Inglaterra, las demás personas sentadas al rededor de mi empezaron a ponerse de pie y a tomar sus cosas. Caminamos por un tubo hacia las puertas del avión. Cuando llegamos al interior, me fui a la última fila, en donde no había nadie.
Acomodé mis cosas en la parte de arriba y me senté en el asiento junto a la ventana. Aún seguían entrando personas al avión. El cristal de la ventanilla estaba empañado, levanto mi mano y dibujo un corazón partido por la mitad en el.
Cuando por fin estaba todo listo, el avión empezó a moverse. Me sentí extraña, ya que me iba de mi país, y no sabía si algún día volvería.
•
Pasajeros con destino a Loughrigg, por favor tomar sus respectivas pertenencias y salir del avión. Hemos llegado.
Escucho la voz de la azafata a lo lejos, entreabro los ojos y miro movimiento a mi alrededor. Observo por la ventana que es de noche. Ha de ser de madrugada, no lo sé.
Me pongo de pie y tomo mis maletas, camino en fila con las demás personas hacia afuera. Salimos por el mismo tubo por el que entramos hasta que llegamos al aeropuerto. Hay muchas personas abordando y saliendo de los aviones. Ni siquiera sé a dónde ir. Sigo a las personas para guiarme un poco, hasta que llegamos a un lugar para retirar las maletas. Pasan y pasan, pero no son las mías. Hasta que miro venir dos maletas negras a lo lejos. No se pierden por nada. Las tomo, hago todo lo demás y me dirijo a la salida.
Okay, ahora no sé a dónde ir otra vez.
¿Se supone que Kyle —mi padre— me tendría que venir a recoger? No es como que lo conozca, hace más de diez años que no lo veo. Ni siquiera me acuerdo de su cara. Hay varias personas adormiladas con carteles en mano. Los leo y leo hasta que quedo en uno. Dice Venus Maxwell, mi hija.
Algo dentro de mi se remueve, pero no de cariño ni nada de eso. Más bien de rencor y remordimientos. Pero no digo nada. El hombre que lo sostiene ya es bastante mayor, su cabello es todo blanco y hasta su barba. Todo un señor. Lo único que me sorprende es que no tenga panza. Aún.
Me armo de valor y me acerco a él.
Kyle me nota, sus ojos negros se agrandan de sorpresa y temor, no lo sé, de pronto lo sentí nervioso.
—¿Kyle? —cuestioné, alzando una ceja.
Baja el cartel.
—¿Venus? Estás... toda una señorita. —dice.
Me contengo para no rodar los ojos frente a él.
—¿Nos podemos ir? Es que estoy cansada.
Sus ojos decaen un poco, pero después se obliga a sonreír y asentir.
—Claro, vamos —empieza a caminar, así que lo sigo. Saco mi celular y miro la hora, son las cinco de la mañana. Dormí todo el día y la noche. Es obvio que no tenga sueño justo ahora, pero era algo que no le iba a decir.
Salimos a la calle, Kyle se dirigió a un auto negro bastante bonito. Al parecer le va bien en este lugar. Toma mis maletas y las mete en la parte de atrás, yo me apresuro a montarme al asiento copiloto. Observo por el espejo retrovisor que cierra la cajuela y se dirige a la puerta del conductor, la abre y entra, cerrándola después.
—Venus, quiero que sepas que... estoy muy emocionado de que estés aquí. En serio. —dice, mientras enciende el coche.
Sí, estás emocionado y no hiciste nada por verme estos once años. Me muerdo la lengua para no hablar.
—Ajá —es lo que consigo responder.
—Te va a encantar el lugar.
Arranca. Mientras íbamos por la carretera notaba los bosques, la niebla, el día que apenas comenzaba ya se estaba aclarando. Noté las nubes grises. Era hermoso. Algo bueno salió de todo esto. Papá... digo, Kyle, pasó por un pueblo bastante grande y bonito. Habían casas lujosas y todo eso. Pero después tomó el camino del bosque. Manejó varios minutos para después estacionarse frente a una cabaña. Literalmente. Sí, era una cabaña. Pero era la cabaña más lujosa que había visto. Es decir, era una cabaña moderna.
Salí del auto y la contemplé mejor.
—¿Te gusta? —escuché su voz.
—No está mal —respondí.
Kyle sacó las maletas y entramos a la casa. Adentro todo estaba bonito, era espacioso, acogedor y calentito, a diferencia del frío que hacía afuera.
—Llevaré tus maletas a la habitación, después quiero... quiero que hablemos. —dijo.
No quiero hablar con él.
—Daré un paseo afuera —lo miré—, quiero ver el amanecer —mentí.
Kyle dudó un poco pero asintió.
—Está bien, sólo no te vayas muy lejos, en los últimos dos años el lugar no ha estado nada bien así que... sólo no te alejes —y subió las escaleras.
Fruncí el ceño ante lo que dijo, pero no le puse importancia, salí de la casa y caminé hacia el bosque. Quería estar en cualquier lugar menos con él. No puedo hacer esto, pero ahora no tengo elección. Siempre me han gustado los bosques y días nublados, no lo sé. Miré los enormes árboles, noté a una que otra ardilla hasta que llegué a un puente. Me detuve en seco al notar que abajo del puente había un río. Se notaba profundo.
Caminé hacia el centro del puente y me quedé allí, a contemplar el lugar. Aquí sólo se escuchaba el ruido del agua al chocar con las rocas, el canto de los pajaritos y el sonido de las hojas siendo mecidas por una que otra ráfaga de viento. Este lugar habría sido genial si mi madre o mi hermana estuvieran aquí. Pero está él. Sólo él.
En un rápido movimiento me cruzo del otro extremo del puente, agarrándome fuerte de los barrotes. No es como si me quisiera lanzar, pero estaba en posición de hacerlo. Solo quería ver qué se sentía hacer algo así.
—Adiós, mundo cruel —dije, riéndome al final.
Y me lancé.
Bromas.
Me iba a volver al centro del puente, pero al levantar la vista me quedé de piedra. Había un chico entre los árboles, quien me observaba atento. Tenía sus manos metidas en los bolsillos delanteros de su pantalón. Su cabello rubio le caía por la frente. Me lo quedé viendo fijamente, tratando de explicar el porqué aún seguía allí, mirándome. Era un tanto incómodo ya que me estaba empezando a asustar.
Sin embargo, de pronto el chico dio media vuelta y se perdió entre los árboles. Y yo me quedé allí, preguntándome qué rayos había sido eso.
Últimos capítulos
#18 Capítulo 18 Cuando te marcan como su propiedad
Última actualización: 3/6/2026#17 Capítulo 17 El lado oscuro de Rich
Última actualización: 3/6/2026#16 Capítulo 16 La sombra de un viejo amor
Última actualización: 3/6/2026#15 Capítulo 15 Cinismo nivel: matar y asistir al entierro
Última actualización: 3/6/2026#14 Capítulo 14 El beso que sella tu destino
Última actualización: 3/6/2026#13 Capítulo 13 Era mucho mas que una simple alucinación
Última actualización: 3/6/2026#12 Capítulo 12 El chico solitario parece nervioso, ¿lo notas?
Última actualización: 3/6/2026#11 Capítulo 11 El dolor debería traer un manual para controlarlo
Última actualización: 3/6/2026#10 Capítulo 10 Fiestas que dan asco. Parte 2
Última actualización: 3/6/2026#9 Capítulo 9 Fiestas que dan asco. Parte 1
Última actualización: 3/6/2026
Te podría gustar 😍
Invisible para su Matón
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El regreso de la princesa de la mafia
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
El Remedio de Medianoche del CEO
Mi nombre es Aria Harper, y acabo de atrapar a mi prometido Ethan acostándose con mi hermanastra Scarlett en nuestra cama. Mientras mi mundo se desmoronaba, ellos planeaban robarme todo—mi herencia, el legado de mi madre, incluso la empresa que debería ser mía.
Pero no soy la chica ingenua que creen que soy.
Entra Devon Kane—once años mayor, peligrosamente poderoso, y exactamente el arma que necesito. Un mes. Un trato secreto. Usar su influencia para salvar mi empresa mientras descubro la verdad sobre la "muerte" de mi madre Elizabeth y la fortuna que me robaron.
El plan era simple: fingir mi compromiso, seducir información de mis enemigos, y salir limpia.
Lo que no esperaba? Este multimillonario insomne que solo puede dormir cuando estoy en sus brazos. Lo que él no esperaba? Que su arreglo conveniente se convertiría en su obsesión.
A la luz del día, es un maestro de la indiferencia—su mirada deslizándose más allá de mí como si no existiera. Pero cuando cae la noche, está levantando mi vestido de encaje, sus manos reclamando mis pechos a través del material transparente, su boca encontrando el pequeño lunar en mi clavícula.
—Eso es—susurra contra mi piel, con la voz tensa y ronca—. Dios, te sientes increíble.
Ahora las líneas están borrosas, las apuestas son más altas, y todos los que me traicionaron están a punto de aprender lo que sucede cuando subestiman a Aria Harper.
La venganza nunca se sintió tan bien.












