El lobo en mi cabeza

Después de que Frost se fue, me quedé en la ventana viendo cómo la luz de la luna se deslizaba lentamente por el paisaje montañoso. Mi cuerpo se había recuperado significativamente, pero el agotamiento comenzaba a asentarse en mis huesos como pesas de plomo. Lo que más me molestaba no eran los dolor...

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