La llegada del lobo blanco

Tres días pasaron más rápido de lo que había anticipado.

Estaba de pie en mi habitación, mirando el atuendo que Evelyn había dejado sobre mi cama, cuando ella irrumpió por la puerta con su característica teatralidad dramática.

—¡Ta-da!— Sostenía lo que parecía una chaqueta de cuero, pero no una ch...

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