Tocaste a mi amigo

Kaius

La forma de Lycan se sentía tanto familiar como ajena—como ponerse una armadura que juraste nunca volver a usar.

El poder corría por mí, crudo y primitivo. Mis músculos podían romper piedra. Mis garras podían desgarrar acero. Esta forma me hacía casi invencible, una fuerza de la naturaleza h...

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