El costo de salvar a un idiota

Kaius

Frost estaba esperando en el estudio cuando finalmente bajé las escaleras, aunque no levantó la vista de los documentos esparcidos por el escritorio cuando entré.

—Te has tardado lo suficiente —dijo sin levantar la cabeza—. En el tiempo que te tomaste para curarte, ducharte y preocuparte por...

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