Capítulo 52 52

Capítulo 52

Paolo no se lanzó. No me agarró. Se quedó quieto un segundo, como si la pregunta le pesara más que cualquier orden de Julián.

—No me voy a aprovechar de que esté vulnerable —dijo, bajo, firme—. No así. No con usted.

Me acerqué. Le besé el cuello, despacio, justo donde se le tensaba el...

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