Capítulo 42 Las doce horas

El trayecto de regreso al hostal fue un ejercicio de contención mental. No corrimos para no romper la regla de oro de Sebastián: un fugitivo que corre es un fugitivo que se delata. Nos movimos por las calles secundarias de Bornheim, doblando en esquinas residenciales y simulando interés en los escap...

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