Capítulo 96 Capítulo 96

—¡Se puede saber porque la bajaste! —reprendió a su hermano.

Hizo que Vincent soltara mi mano para el ponerla sobre su hombro, y así fue como ambos me sostenían. —¡Tenemos que acostarla! todavía es pronto para que camine.

—¡Me duele!

Me acomodaron en un sofá, —Acuéstala, no puede sentarse.

—¡Vin...

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