Capítulo 126 No esperes que deje de enamorarme.

Elizaveta

—Quítate la camisa y siéntate, Dante. Quiero revisar ese vendaje antes de que termines provocándote una hemorragia por demostrar que todavía puedes comportarte como un animal.

Dante cerró la puerta detrás de nosotros y me dedicó una sonrisa que conocía demasiado bien.

—Podrías invitar...

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