Capítulo 16 El refugio de la reina.

Dante Armone

Frente a sus palabras, Irina giró con lentitud. Como una serpiente que detecta el movimiento de una presa.

—¿Y a ti qué demonios te importa? —espetó ella, aún con el brillo asesino en la mirada. 

Su abrigo blanco seguía impoluto, como si la sangre que corría por mi boca fuera invis...

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