Capítulo 41 La primera batalla había terminado.

Elizaveta

El bosque me tragó, como una bestia hambrienta, sus fauces hechas de sombras y ramas retorcidas que se cerraban a mi alrededor. 

No hubo transición, no hubo un momento para procesar el dolor desgarrador que me provocaba dejar a Dante atrás, prácticamente sentenciado a muerte.

 Un segu...

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