Capítulo 47 A veces amar, es dejarte destruir.

Dominic Ivankov

—Me duele —admití, y era la verdad más pura que le había dicho en semanas—. Pero no por el hierro de la hebilla o tus dientes. Me duele aquí —me golpeé el pecho con el puño cerrado— cada vez que pienso que puedo perderte para siempre. Aunque al parecer a ti te da igual… si me pi...

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