Capítulo 7 La caída del imbécil.

Trina Quintero

El volante crujía bajo mis manos, como si pudiera sentir la tensión que me recorría los huesos. El motor rugía, hambriento, mientras dejábamos atrás la fábrica donde Marcello había escupido su última mentira entre sangre y gritos. La dirección resonaba en mi mente como un eco env...

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