Capítulo 81 Calmando a mis demonios.

Trina Quintero.

Kirill me miró. Realmente me miró. Ya no veía a la "esposa". Veía el arma. Veía la sangre en mi ropa. Veía que no me importaba morir con tal de llevarme a alguien por delante.

—¿Te has vuelto loca? —siseó, con la mano en su propia arma, pero sin desenfundar—. Apuntar a un capitá...

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