Capítulo 67 67

No tengo la paciencia para detallarle nuestro itinerario cuando lo único que hace falta es que plante el culo en el Mustang. Es decir, el mismo Mustang que intentó robarme. La expresión en su cara no tiene precio.

Por lo menos soy lo bastante amable como para abrirle la puerta… y azotarla al cerrar...

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