Capítulo 79 79

—Eres mía.

No hay manera de discutirle cuando lo dice así. Me sorprende darme cuenta de que, en realidad, no quiero hacerlo.

Quiero que me haga lo que quiera.

Demyen me presiona una mano entre los omóplatos hasta dejarme boca abajo sobre la lavadora; el metal frío casi me calma los pezones, hasta...

Inicia sesión y continúa leyendo