Capítulo 8 8

Casi salto de alegría cuando me doy cuenta: nunca más tengo que volver a esa casa de porquería. No necesito nada de lo que dejamos atrás; puedo simplemente comprar reemplazos. Ropa nueva, juguetes nuevos, muebles nuevos; demonios, ¡puedo comprar una casa completamente nueva!

—Me quedo con el pago e...

Inicia sesión y continúa leyendo