Capítulo 98 98

De acuerdo. Puede que tenga razón.

No es como si mi furia tuviera un temporizador.

—Entonces, ¿qué carajos estás haciendo merodeando—escapándote—a mitad de la maldita noche? ¿Tienes idea de qué hora es?

—Está bien, papi. Caray.

Mierda. Que me llame así no debería, de ninguna manera, ponerme tan ...

Inicia sesión y continúa leyendo