Capítulo 46: Disturbios en el Imperio

El cambio era imposible de ignorar.

No eran solo las conversaciones en voz baja que morían en el momento en que Aeliana entraba en una habitación o las miradas ardientes que sentía en su espalda mientras caminaba por los pasillos. Era algo más profundo, más insidioso—las mismas paredes de la fortal...

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