Capítulo 12

Mirando mi apariencia desaliñada, no pude evitar reír mientras invitaba a Kindle a entrar en la cocina, donde las paredes alguna vez estuvieron adornadas con papel tapiz descolorido que se despegaba en los bordes.

Kindle levantó una ceja inquisitivamente.

—¿Ajá, esto es algún tipo de sesión de man...

Inicia sesión y continúa leyendo