Capítulo 35

Unos minutos después, cuando Ethan y yo entramos en la casa, Ember estaba sentada en la mesa, sus labios carmesí apretados contra una copa delgada de vino tinto aterciopelado. El sonido del cristal rozando sus dientes llenaba la habitación, acompañado por el tenue aroma del rico bouquet afrutado.

E...

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