NovelaGO
Se busca novio

Se busca novio

Isavela Robles · Completado · 145.0k Palabras

619
Tendencia
2.6k
Vistas
90
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Violet ha decidido tener novio. Porque la vida en la universidad no es fácil y tener un novio le facilitaría las cosas. Ella lo sabe bien, las cosas para las parejas en la universidad son más fáciles. Su compañera de habitación, Teresa, tiene un novio dos años mayor que ella y le ayuda en todo lo que puede: la consuela cuando llegan las semanas de exámenes; le explica lo que no entiende (porque es bueno para los números) y le da besos en la punta de la nariz; algo que se nota que debe sentirse muy lindo. Pero los que conocen a Violet de verdad (en la universidad solo son dos personas) pueden decir que ver a Violet con novio es la misma posibilidad como el que ella vaya a una fiesta y se embriague: es nulo. Pero ella lo ha decidido, de hecho, ya tiene a alguien en la mira. Él es perfecto.

Capítulo 1

Volvió a ocupar su puesto. 

El chico que mira por la ventana, volvió a ocupar el puesto de Violet en la biblioteca. 

Ella no entiende por qué siempre ocupa ese lugar, cuando hay tantas mesas en la biblioteca. De hecho, ¿por qué no ocupa otro lugar en la mesa si hay tres sillas más aparte de esa? 

Violet tiene la rutina de buscar el libro que va a leer y después sentarse a la mesa, pero ha visto que eso no es tan conveniente, porque las personas suelen ocupar ese lugar antes que ella vuelva. Como ese, el chico de la ventana que nunca lee y se queda observando el panorama con los auriculares puestos. 

Violet no lo entiende, ¿por qué siempre viene en las tardes a la biblioteca si no va a leer? 

—Estás ocupando mi lugar —espetó ella, apretando el libro en su pecho. 

Le hubiera gustado que su voz sonara más convincente, pero su inmensa timidez le impide mostrarse ruda, de hecho, todo su cuerpo delgado nunca le permitiría verse como alguien intimidante. Tal vez, por eso las personas nunca la toman en serio y menos cuando quiere reclamar lo que siente que es suyo; como ese puesto, que es el único en toda esa inmensa universidad que no la hace sentir incómoda. 

El joven volteó sus ojos azules a ella y la observó fijamente. Violet mostró un rostro aburrido (intentaba mostrarse como alguien fría, pero solo se veía así, como si estuviera aburrida). 

Llevaban una semana en aquella tónica, desde que Violet le pidió el primer día que se corriera de puesto, él ha venido sin falta a sentarse en esa silla. Comenzaba a creer que lo hacía para molestarla. 

Se quitó un auricular y tornó todo su rostro bronceado sumamente serio (a él sí que le salía; y muy bien). 

—¿Cuándo compraste este lugar? —inquirió con voz irónica. 

Ella odiaba el tono con el que siempre le hablaba, era como si todo lo que ella hiciera, le fastidiara. 

Ojalá Violet pudiera sonar así de irónica.

Era mucho más mayor que ella. Debía tener unos veintidós años; se notaba que ya era veterano y que no le intimidaba ningún espacio de la universidad, porque era su espacio, era su mundo. No como Violet, que el único espacio en todo el campus que no le intimidaba era ese metro y medio de la biblioteca, donde podía ver todo desde la ventana; bueno, también se sentía cómoda en su habitación: y eso, porque allí casi nunca había alguien. Por momentos estaba Teresa y su novio Brian, pero ellos ya no le ocupaban espacio figurado como tal; o sea, ellos ya pertenecían en su mundo y nunca le incomodaban (por ahora). 

—¡Sabes que siempre ocupo esa silla a esta hora, ¿lo haces adrede?! —espetó ella en un pequeño grito, para que su voz no sonara alta e incomodara a las demás personas. 

—Sabes que siempre vengo a esta hora y ocupo esta silla, ¿por qué sigues pidiéndomela, primípara? —Ladeó una sonrisa satisfecha, se notaba de lejos que le encantaba molestarla. 

¡¿La acababa de llamar primípara otra vez?!

—Que me dejes de llamar así —gruñó la joven entre dientes. 

—¿Acaso no eres de primer semestre? 

¿Era tan obvio que apenas estaba comenzando su primer semestre en la universidad? Usaba ropa casual para intentar pasar desapercibida, como le aconsejaba Brian, ya que, si usaba ropa que se obviaba que era nueva, pasaría como una “primípara” y eso era vergonzoso. 

Resignada, se sentó frente a él, dejando el libro sobre la mesa marrón. Con él de frente y su ancho pecho de atleta, tapaba todo el paisaje que daba la ventana, y eso era triste, muy triste; porque ninguna otra ventana daba tan buen paisaje del lago donde nadaban los patos, flamencos y los estudiantes que subían a las canoas. 

Abrió el libro y buscó la página donde había dejado anteriormente su lectura. 

—¿Por qué no te lo llevas y ya? —preguntó el joven—, ¿no has sacado el carnet? 

Violet sabía que podía sacar los libros de la biblioteca, pero para eso primero debía sacar el carnet que le permitiera hacerlo. Según Teresa (que ya lo había hecho) era sumamente fácil, debía mostrar su documento estudiantil en la recepción y pagar un pequeño excedente para que le hicieran el carnet y ya. 

El problema estaba en que Violet debía acercarse a los bibliotecarios (siempre le parecía que estaban ocupados) y preguntarles por el dichoso carnet. Además, la recepción siempre estaba llena de estudiantes preguntando cosas y sacando libros. 

Pasó saliva e ignoró al chico. 

Por alguna razón, comenzaba a acostumbrarse a que se sentara frente a ella. El día anterior, cuando fue a buscar un libro que necesitaba, al volver, notó que todas las mesas estaban llenas de estudiantes y él le cuidó su lugar, montando un bolso en su silla, así ella no se quedó sin lugar. 

Quería preguntarle cómo se llamaba, pero no se atrevía. De hecho, él era el único que hablaba cuando Violet intentaba leer, lo que producía que no avanzara nada en su lectura. 

—Debes hablar con el bibliotecario y él te dará el carnet —le explicó el joven. 

—Ya lo sé —soltó ella, subiendo la mirada al él y acomodó sus lentes grandes con una mano. 

—Pero no te atreves a hacerlo. —Volvió a mostrar esa sonrisa torcida. 

Violet se ruborizó por completo y volvió a tragar saliva. 

—En algún momento deberás hacerlo —prosiguió—; no piensas pasar todo el año peleando conmigo por sentarte al lado de la ventana, ¿o sí?

La verdad, el plan de Violet era hacerlo todo lo que pudiera permitirle la biblioteca. 

—¿Tú no estudias? —preguntó ella, intentando cambiar la conversación. 

—Sí, pero me gusta ir a mi cuarto, con el silencio; ya sabes, para concentrarme más. —Ahora parecía estar burlándose de Violet—. La biblioteca tiende a volverse ruidosa en la tarde, y más cuando llega la semana de parciales, en unos meses lo sabrás. Y me darás la razón. 

Violet sintió la ansiedad golpearle el estómago, hasta hacerla sentir la falta de aire. Y con ese muchacho observándola fijamente, con esos intensos ojos azules, como si la reparara a detalle… 

¡Por Dios, ¿por qué la observaba tan fijamente?! ¿Es que tenía algo raro en el rostro?

Comenzó a ruborizarse y acomodó los lentes en el inicio del puente de su nariz. Inspiró hondo e intentó relajar sus hombros.

—¿Quieres que te ayude a sacar el carnet? —propuso el joven. 

Ella no respondió, porque él ya se estaba levantando de la mesa y wao… era bastante alto. 

Violet nunca lo había visto de pie, porque siempre se iba antes que él. Ahora que lo veía desde ese ángulo, parecía imponente, con su pecho y brazos anchos; tal vez era la chaqueta del equipo de fútbol lo que lo hacía ver así. 

Pero, cuando Violet se levantó, se dio cuenta que sí, definitivamente era bastante alto, ella le llegaba un poco abajo del hombro y con todo su cuerpo languiducho, era obvio que se veía insignificante al lado de él. 

—Vamos —pidió el joven. 

Vaya, realmente no era tan malo como llegó a creer. En serio la estaba ayudando.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Después de la aventura: En brazos de un multimillonario

Después de la aventura: En brazos de un multimillonario

1.2m Vistas · Completado · Louisa
Desde el primer flechazo hasta los votos matrimoniales, George Capulet y yo habíamos sido inseparables. Pero en nuestro séptimo año de matrimonio, él comenzó una aventura con su secretaria.

En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...

Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.

George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.

Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!

Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.

Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.

—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?

George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!

—Me temo que eso es imposible.

Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Solo un para siempre

Solo un para siempre

17.3k Vistas · Completado · A.N. Cruz
¿Es verdad eso que dicen que las experiencias del primer amor no se olvidan nunca?
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.
Sexualmente atraída por mi suegro

Sexualmente atraída por mi suegro

11.5k Vistas · En curso · karenreyesnarvaez385
Samantha siempre ha sido la chica de oro de la familia, siempre ha seguido todas las reglas de sus padres y nunca los ha decepcionado. Está a punto de casarse con uno de los herederos de la familia mas rica de New York. Los Rakes. James Rakes, quien no ama ni a su propia sombra. Samantha es la sacrificada por la codicia de su familia ya que no ama a James y le parece asqueroso acostarse con él, Además, sufre agresiones de su futuro esposo y de sus padres, pero todo cambia cuando conoce a su suegro Ignacio Rakes. Quien es un cuarentón pasado de bueno y con un trato celestial que hace que sus piernas tiemblen al querer tenerlo dentro. La atracción es inmediata, pero, ¿Podrán soportar tanta atracción sexual? ¿Podrá Ignacio retener sus deseos mas oscuros por su futura nuera?
El juego de elegir Luna

El juego de elegir Luna

30.8k Vistas · Completado · Jane Above Story
Piper renunció a su sueño y trabajó como camarera para criar al bebé abandonado de su hermana. Se encontró con su príncipe ex, Nicholas, en el loco juego de elección de Luna.

—¿Cómo pudiste esconder a mi pequeña?! —dijo Nicholas.

—¿Perdón? ¡Ella no es tuya! —respondió Piper.

—¿Tuviste un hijo con alguien más justo después de que rompimos?! —exclamó Nicholas.
La venganza de la heredera y el CEO secreto

La venganza de la heredera y el CEO secreto

17k Vistas · En curso · obraskeyrapayan
Soy Mariana y creció en un orfanato, añorando una familia.
Fui adoptada por una familia, pero su otra hija adoptiva, Emilia, me tendió una trampa y terminé en prisión en su lugar. Ahora, estoy decidida a vengarme.
En mi camino aparece un inesperado protector: un multimillonario de bajo perfil que ha perdido la fe en el amor…
¿Se enamorará de mí? ¿Podremos liberarnos del pasado y tener un hogar juntos?
Reclamada por El Multimillonario

Reclamada por El Multimillonario

498.4k Vistas · En curso · Khey Coco
—Fírmalo.
Su voz era fría, afilada como el acero.
—Espera… debe de haber un error.
—Firma los malditos papeles —dijo, con la voz baja y cortante como una navaja.
Tragué saliva.
Las amenazas de mi padre resonaron en mi mente: Si no lo haces, no volverás a ver a tu hijo.
Y firmé.
Elizabeth Harper nunca debió casarse con él. Él era peligro vestido con un traje a la medida, riqueza envuelta en silencio, poder oculto tras unos ojos azules y fríos.
Un error, una firma en la sala equivocada, y ahora está atada a Christian Reed, el despiadado multimillonario conocido por destruir imperios… incluido el de su propia sangre. Se suponía que debía ser invisible, obediente y desechable.
Seduciendo a mi Luna con Miel

Seduciendo a mi Luna con Miel

138.3k Vistas · En curso · La Esclava Blanca
Markos hizo un pacto consigo mismo hacía un par de años: Haría lo que fuera por venganza.
Y no cualquier tipo de venganza.
Para ello necesitaba dejar atrás quién y qué era para forjar un nuevo lobo, uno más letal. Alguien que sería temido y cuyo nombre pasaría a la historia de la raza como el único que libró a las manadas del continente americano del maldito traidor: Alfa Bastian Crow.
Él le quitó su vida y sus sueños. Él le quitaría hasta su jodida alma y luego iría al mismísimo infierno para asegurarse de que ahí Bastian Crow continuara con un castigo eterno.
Reinelle solo sabía una cosa: Sobreviviría y regresaría a casa junto a su hija sin importar qué era lo que tuviera que hacer… o en qué se tuviera que convertir.
Soportaría torturas, derramaría sangre y no tendría piedad de sus enemigos.
Si el precio de sus libertades era matar unos cuantos lobos… bueno, ella no estaba en desacuerdo.

Ella lo ve como una bestia deformada por el odio.
Él la ve como una hembra que no se quebrará, incluso en cadenas.

Ese primer contacto no es romántico todavía, sino un choque de fuerzas salvajes. Lo que nace entre ellos es tensión, rabia y atracción envenenada.
Notas de Colisión

Notas de Colisión

7.5k Vistas · En curso · RYUU D. BLACK
A doscientos kilómetros por hora, un milímetro de error es la diferencia entre la gloria y un ataúd de metal.
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
Mírame

Mírame

14.3k Vistas · Completado · Marcela Millacura
Diego de Luca y Antonella Piusi son los protagonistas de una historia de amor prohibido marcada por el deseo, la culpa y las decisiones equivocadas. Diego es un prestigioso médico ginecólogo, casado con Ambra, una mujer bella y apasionada, con quien tiene un hijo de seis años, Marcus. Aunque intenta sostener su matrimonio, vive atrapado en el estrés y la frustración: Ambra está consumida por los celos hacia su profesión y, peor aún, rechaza a su propio hijo. Diego lucha cada día por mantener a flote una relación que se desmorona, cargando con la responsabilidad del hogar y el bienestar de Marcus.
Antonella, por su parte, es maestra de escuela primaria. Lleva seis años casada con Bruno, un hombre violento y humillante que la somete física y psicológicamente. No la ama; para él, Antonella es poco más que una empleada. Aunque ella no está enamorada, soporta el matrimonio por miedo y por el deseo de que las cosas mejoren algún día.
El destino los cruza en un bar karaoke. Diego llega allí empujado por su mejor amigo, buscando un respiro a su rutina. Antonella asiste gracias a su mejor amiga, directora del colegio, aprovechando la ausencia temporal de su esposo. Comparten mesa sin conocerse, hasta que una emergencia obliga a sus amigos a marcharse juntos, dejándolos solos. Entre canciones, copas y una conexión inesperada, se besan y terminan pasando la noche en un motel. Ninguno revela estar casado; ambos creen que ha sido un encuentro fugaz.
El reencuentro llega durante una reunión de padres, cuando descubren que Diego es el padre de uno de los alumnos de Antonella. Deciden mantener una relación estrictamente profesional, pero el deseo y los sentimientos los superan, arrastrándolos a una relación clandestina que desafía sus vidas y sus límites.
Prohibido enamorarse
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

935.5k Vistas · Completado · Gloria Fox
Hace un mes antes de mi boda, quemé el vestido que había pasado un año haciendo con mis propias manos.
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
La Niñera Del Monstruo

La Niñera Del Monstruo

8.7k Vistas · En curso · Petit
SINOPSIS:
Para salvar a su hermano pequeño y conservar el único hogar que les dejó su difunto padre, Cora no tiene más opción que someterse al cruel chantaje de su madrastra y entrar a trabajar como sirvienta en la temida mansión Athanasiou. Lo que no imaginaba era que el destino la arrojaría directo a la jaula de una bestia.
Nereo Athanasiou, apodado "El Zar", es un hombre despiadado, frío y dominante cuya alma quedó destruida por la traición de su difunta esposa. Cuando la última niñera de su hija huye aterrorizada, Cora es obligada a asumir el cuidado de la pequeña Anthea. Pero la primera vez que Nereo fija sus ojos en Cora, no ve a una inocente muchacha: ve el fantasma de la mujer que lo traicionó. Convencido de que ella es solo otra ramera calculadora que busca su dinero y su poder, Nereo promete demostrarlo que piensa de Cora.
Sin embargo, la pequeña Anthea, rota y necesitada de afecto, encuentra en Cora el único refugio de amor que ha conocido. A regañadientes y cegado por el odio, la ira y una oscura atracción irresistible que se niega a aceptar, el Zar se ve obligado a nombrarla la niñera oficial de su hija.
Encerrada bajo el mismo techo que un monstruo que la desprecia, pero que arde por poseerla, Cora tendrá que sobrevivir a la tiranía del hombre más peligroso de la ciudad...
La Cuarta Vida de la Omega

La Cuarta Vida de la Omega

3.5k Vistas · En curso · Angeline
Su mayor enemigo y peor pesadilla, sin embargo, podría convertirse en su única oportunidad de venganza.

El Alfa más brutal, temido y despiadado de las manadas, le propone un trato inesperado: convertirse en su Luna. Ella necesita el poder y la protección que solo un Alfa como él puede proporcionarle.

Acepta, convencida de que podrá utilizar al Alfa para conseguir su venganza.

Lo que no imagina es que el Alfa también tiene sus propios secretos… y que acercarse demasiado a él podría ser mucho más peligroso que enfrentarse a sus enemigos.

Mientras su antigua pareja la traiciona con su propia media hermana, Escarlata comienza su plan de venganza. Pero cuanto más se acerca al alfa, más difícil le resulta distinguir entre el peligro y la atracción.

Ella quería usar al Alfa para vengarse.
Él tenía sus propias razones para elegirla.
Y ninguno estaba preparado para enamorarse.

Esta vez, ella no permitirá que nadie decida cómo termina su historia.

La Omega despreciada está a punto de convertirse en la mujer que nadie podrá volver a destruir.