
Secretaria ¿Te quieres acostar conmigo?
miribaustian · Completado · 109.9k Palabras
Introducción
Tal vez por eso ninguna le duraba más de dos semanas, es que se cansaba rápidamente de ellas, sin embargo, Valeria se negó, provocando que él la persiguiera pensando distintas estrategias para lograr su cometido, eso sin dejar de lado su diversión con las demás mujeres.
Sin darse cuenta, Valeria se convirtió en su mano derecha y él la necesitaba hasta para respirar, no obstante no reconoció su amor hasta que ella llegó a su límite y partió.
Capítulo 1
Por Valeria
Hacía 6 meses que trabajaba en Zalco Company cuando me llamaron de la oficina de personal, me presenté enseguida, faltaban 3 días para que se venciera mi contrato a prueba, tenía 2 opciones, quedaba efectiva o me despedían y la verdad no tenía ningún indicio de lo que podría suceder, nunca tuve ningún problema con nadie, mi trabajo era simple por lo que no tuve errores y era bien remunerado.
Me alcanzaba para alquilar un departamento con dos amigas más y comer todos los días, viajar, comprarme ropa y algunas salidas.
Tenía bastante ropa, es que para trabajar tenía que estar elegante y bastante formal.
No era la ropa que solía usar para ir a la facultad y mucho menos para salir, aunque muchas veces me quedaba trabajando hasta más tarde y entonces no podía pasar por el departamento para cambiarme, porque iba directamente del trabajo a la facultad.
Me anuncié ante la secretaría de la jefa de personal.
Estaba bastante nerviosa, no lo puedo negar, no quería quedarme sin trabajo, porque eso significaba volver a la casa de mis padres y no lo quiero hacer, no por ellos, sino porque sería ver continuamente a mi exnovio.
Vivíamos a 2 cuadras de diferencia.
Yo creía que era el amor de mi vida y que yo era el amor de la suya.
Cuando comenzamos a salir yo tenía 16 años y él 20.
Mis padres no estaban de acuerdo con que tuviera novio desde tan chica.
Decían que iba a perder mi adolescencia al lado de alguien que tal vez no merecía la pena.
Yo no entendía las razones.
El primer año todo fue color de rosas, aunque dejé de lado a mis amigas.
El segundo año fue cuando terminé la secundaria y ya no era igual que el primero.
Muchas veces él salía con sus amigos y yo no quería salir con mis amigas, ya me quedaban pocas.
Estaba siempre en casa.
Cuando tuve que ir de viaje de egresados con mis compañeros de curso, lo hice porque mis padres me obligaron, diciendo que hacía 2 años que estaban abonando el viaje y que era mucho dinero para tirar a la basura.
Ahora me arrepiento de no haber disfrutado como correspondía de ese viaje.
Cuando volví, después de 10 días de ausencia, me enteré que algunos conocidos habían visto a mi novio varias veces besándose con una chica del barrio de dudosa reputación.
No lo negó, solo me dijo que yo lo había abandonado por irme de joda y que en todo caso, él hizo lo mismo que yo estaba haciendo quien sabe con quién.
Luego me dijo que se acostó con ella algunas veces pero que no fue nada importante, que lo perdone.
Así lo hice, lo perdoné.
Comencé la facultad y a él no le gustó nada, a esa altura él siempre estaba con su grupo de amigos, incluida esa chica con la que salió cuando yo estaba de viaje.
Mis padres me hablaron durante horas para que no deje la facultad, que eran solo 4 años y tendría un título que me serviría para toda la vida, que no precisaba trabajar, que me dedique a estudiar.
Seguía saliendo con Diego, pero no estábamos nada bien.
Hacía un tiempo que lo sentía distante, cada vez salía más con sus amigos, él no estudiaba, trabajaba con su padre, no estaba mal económicamente, pero tampoco hacía nada por su futuro.
Hacía tres años y medio que salíamos cuando varias amigas y hasta mi prima, me insinuaron varias veces que él salía con otras chicas, yo no quería creerles y me dolía que me hablen de él.
Cuando una tarde llegó Emilia, mi mejor amiga, una de las pocas que no dejé de ver, incluso elegimos la misma carrera y estudiamos juntas.
-Tenés que abrir los ojos, Diego te engaña con dos chicas distintas.
-No te dejes llevar por lo que dicen los demás.
-Lo vi, acompañame y sácate la venda de los ojos.
-Si te referís a las chicas que suelen estar en ese grupo, solo deben ser amigos.
-Basta, lo tuyo es una costumbre o miedo y él es un hijo de puta, no podés querer a ese tipo y estoy segura que él no te quiere a vos, ni quiere a nadie.
-No es así.
-Te lo voy a decir directamente aunque te duela, dejó embarazada a una chica.
Recuerdo que me senté, porque comprendí que Emilia no me mentía.
Sentí un dolor intenso.
¿Podía ser tan hijo de puta?
¿De verdad yo no le importaba para nada?
¿Iba a ser padre?
La acompañé, caminamos unas pocas cuadras, había una plaza donde él solía pasar muchas tardes con sus amigos, como si aún fueran adolescentes que no tenían nada que hacer.
Algunos de sus amigos no trabajaban y mucho menos estudiaban.
Otros parecían drogados todo el tiempo.
Casi todos vivían tomando cervezas en esa plaza y no es que tomaban una o dos, tomaban hasta que no se podían levantar por sí mismo.
Lo vi hablándole al oído a una chica, era una morocha preciosa, alta y de buen cuerpo y vi como luego de hablarle al oído, acercó su boca a la suya y la besó descaradamente, en plena calle, o mejor dicho, en el medio de la plaza y delante de sus amigos.
Alguno me debe haber visto y le avisó, porque giró la cabeza y me miró.
Sin embargo, se volvió hacia la chica y la siguió besando.
Quise salir corriendo.
Sentí que me robó la vida.
Me traicionó nuevamente.
Quería matarlo.
Por unos instantes me quedé mirándolo.
Él la siguió besando y abrazando.
Me fui.
No quise volver a casa, fui hasta la casa de mi amiga.
Nos encerramos en su cuarto y lloré muchísimo.
No quise creer cuando todos me lo decían.
La siguió besando, delante mío, ¿Significaba que me había dejado?
Varias veces dudé seriamente de él.
Otras tantas comprobé que me mintió.
Y siempre le tenía miedo, eso no se lo confesé ni a mi mejor amiga.
Era el final de nuestra relación y lo que más me dolía, es lo estúpida que fui.
Me hubiera gustado no sentir nada.
Quería que mi corazón no sintiera nada.
Quería ser de cartón pero mi corazón que parecía de cristal, se hizo añicos.
No fui masoquista cuando acompañé a Emilia, quería demostrarle que se equivocaba, aunque en el fondo sabía perfectamente cómo era Diego.
A lo mejor, íntimamente, estaba esperando algo así para liberarme de él.
También sabía que delante de sus amigos me negaba como su novia.
Sentí morirme durante un tiempo.
La chica era bonita ¿Y qué? Yo también lo soy.
Sin embargo, sé que ella tampoco hacía nada de su vida, al igual que él.
A lo mejor se merecen.
Yo lo amé y estoy segura que si ella era como él, su amor era muy poca cosa.
Sabía que con el tiempo Diego se iba a arrepentir.
Esperaba que no me pueda olvidar.
Me entregué toda, en cuerpo y alma.
Nadie lo va a amar como yo lo amé.
Pero tengo dignidad y hasta acá llegué.
Tampoco es que él haya salido corriendo detrás mío.
No lo hizo y aunque me dolió, pero también me ayudó para saber que nuestra relación tocó fondo, que ya no existía.
Terminé de cursar ese año, él no me buscó, al menos en un principió.
Luego lo comencé a ver cuando regresaba de la facultad, parecía estar arrepentido, yo sentía que me había liberado de él, aunque mi corazón seguía herido.
Quiso recomponer lo nuestro y yo no lo iba a perdonar jamás, no tenía sentido ni siquiera intentarlo.
Me acosaba, me molestaba y hasta me amenazó algunas veces para que vuelva con él.
Nunca supe si de verdad había sido padre, tampoco me interesaba, pero sí sabía que no lo quería ver nunca más.
A eso se le sumaban las ganas que tenía yo de ser independiente.
Por lo que decidimos, con mi amiga y otra chica de la facultad, alquilar un departamento en el centro de la ciudad, cerca de la facultad y a una hora y media casi dos, de nuestras casas.
Aunque para eso teníamos que trabajar, por otro lado, evitamos viajar varias horas por día.
Los fines de semana, algunos, íbamos a la casa de nuestros padres.
Yo estaba bien hasta que lo veía, por lo que trataba de no salir cuando estaba en la casa de mis padres.
Era más indignación lo que sentía que otra cosa.
-Valeria Ocampo.
Me sacan de mis pensamientos.
Necesitaba ese trabajo.
Entré ansiosa a la oficina de personal.
-Buenos días.
-Siéntate por favor, Valeria.
Así lo hice.
La miré expectante.
-Veo que te falta medio año para que te recibas de licenciada en administración de empresas y que dominás dos idiomas.
-Sí señora, hablo y escribo inglés e italiano y me defiendo un poco con francés.
-¿Estarías dispuesta a aprender chino?
-Sí, tengo facilidad para aprender y me encantan los idiomas, sólo que en este momento no cuento con los medios económicos, ni con el tiempo para hacerlo.
Me sonríe y cambia de tema.
-Se termina tu contrato en 3 días, sin embargo, dado tu compromiso laboral, te ofrezco un puesto fijo.
Sonreí.
-Aunque no es tan fácil.
-Dígame.
Se me fueron las ilusiones por el retrete.
-El señor Alejandro Zalco necesita una asistente personal en forma inmediata, es decir, una secretaria, asistente o como quieras decirle, el tema es que tendrías que estar dispuesta a viajar con él y estudiar chino, la empresa te abona el curso, puede ser los días sábados y no sé como harías con las materias que cursás, cuando tengas que viajar.
-Si se complica con alguna materia, puedo terminar de cursar en febrero.
La mujer me sonríe, es agradable, pese a su fama de bruja.
Últimos capítulos
#67 Capítulo 67 El paraíso
Última actualización: 12/31/2024#66 Capítulo 66 Respiro por vos
Última actualización: 12/31/2024#65 Capítulo 65 El amor nace del alma
Última actualización: 12/31/2024#64 Capítulo 64 Voy a vivir para hacerte feliz
Última actualización: 12/31/2024#63 Capítulo 63 ¡Miami!
Última actualización: 12/31/2024#62 Capítulo 62 El principio del fin
Última actualización: 12/31/2024#61 Capítulo 61 Morir en vida
Última actualización: 12/31/2024#60 Capítulo 60 La despedida
Última actualización: 12/31/2024#59 Capítulo 59 Toqué fondo
Última actualización: 12/31/2024#58 Capítulo 58 Me dice que me ama
Última actualización: 12/31/2024
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