Capítulo 140: El arrepentimiento futuro de un avaro

Apenas Isabella pronunció su última palabra, el pentagrama de bronce, las esferas de cristal y los manojos de hierbas de brujería esparcidos por el suelo parecieron cobrar vida, atraídos por hilos invisibles.

Uno a uno, se alzaron en el aire, volaron hacia su varita y desaparecieron en la bolsa de ...

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