Capítulo 116

Verónica se tambaleó ligeramente. Se aferró al borde del diván como si fuera lo único que la anclaba a la tierra.

—No... no, eso no es posible. Edward invirtió en la empresa. ¿Lo has olvidado, mamá? Ahí es donde empezó todo esto. No deberíamos estar hablando de bancarrota. Todavía tenemos el pentho...

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