Capítulo 118

Edward estaba absorto. Sus ojos recorrieron desde sus carnosos y tentadores labios hasta el pulso en la base de su garganta. Se contuvo con fuerza para no inclinarse y cubrir con su boca aquella piel suave, cálida y palpitante. Sarah notó la tensión en sus facciones y los profundos e interminables p...

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