Capítulo 122

El suave crujido de la puerta de la habitación de los niños resonó por el pasillo silencioso como un susurro de una emoción no resuelta. Edward salió, cerrando la puerta suavemente tras de sí. Su corazón aún latía con fuerza, no por nada dramático que los gemelos hubieran dicho, sino por el peso de ...

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