Capítulo 138

El viaje a casa debería haberse sentido como un santuario. Pero el silencio que acechaba dentro del auto era más fuerte que cualquier grito.

Irene no dejaba de mirar de reojo a su jefa, Sarah, con las manos aferradas al volante y el ambiente denso por la preocupación.

Sarah estaba sumida en sus tu...

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