Capítulo 159

El silencio en la sala de estar era engañoso, frágil por la tensión. Sarah estaba sentada rígidamente en el sofá de la sala, con las manos fuertemente entrelazadas en el regazo y los dedos retorciéndose con energía nerviosa. Esta vez, no era la situación entre ella y Benicio, quien estaba de pie a s...

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