Capítulo 44

Sarah yacía acurrucada de lado, de espaldas a la puerta del dormitorio, con la mirada perdida en las paredes blancas y lisas frente a ella. El tenue y apagado susurro de las cortinas y el suave murmullo de la ciudad en la distancia, al otro lado de las ventanas, eran los únicos sonidos que acompañab...

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