Capítulo 47

Edward frunció el ceño, a punto de decir algo, pero entonces su teléfono vibró, devolviéndolo a la realidad. Miró la pantalla. James otra vez.

El deber llamaba.

—Bueno, me tengo que ir —dijo, enderezándose—. Pero fue un placer conocerlos a los dos. Robyn y Liam.

Robyn sonrió ampliamente.

—¡Adiós...

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