Capítulo 82

Verónica parpadeó con exagerada sorpresa, y sus labios se curvaron en un puchero fingido.

—Edward, ¿de verdad? ¿Te vas a poner así? ¿Después de todo lo que compartimos anoche? ¿Por qué me tratas de esta manera? ¡Vamos a casarnos, por el amor de Dios!

Las palabras se sintieron como una bofetada, y ...

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